Tipos de oídos


Gran parte de los humanos e integrantes del reino animal tienen la capacidad de oir gracias al oído, un sentido que garantiza la percepción de diversas clases de sonidos y contribuye a mantener el equilibrio corporal.

Este órgano cuyo nombre deriva del vocablo latino audītus, dicen los expertos en Anatomía, se segmenta en diferentes partes, razón por la cual hoy haremos foco en él y describiremos todas sus regiones con el propósito de ayudarlos a ampliar sus conocimientos generales.

Al centrar la atención en las orejas (tal como se conoce a la parte exterior del oído) de un individuo, es posible apreciar cada lóbulo y, a partir de ellos, iniciar un reconocimiento de afuera hacia adentro.

En primer lugar, uno tiene oportunidad de reconocer al denominado oído externo, de carácter cartilaginoso y en el cual hay piel, un pabellón y un conducto específico para la audición.

De profundizar en él aparecerá la zona del oído medio, una estructura de apariencia cuadrangular que nuclea al tímpano, algunos huesos y músculos, las células mastoideas y a una estructura conocida como trompa de Eustaquio. Más escondido aún aparece el oído interno, una región que se localiza en el hueso temporal y puede ser segmentada en dos partes por sus características diversas que dan lugar al área conocida como laberinto membranoso y a la que se conoce como laberinto óseo.

Lejos de las cuestiones anatómicas, resulta interesante mencionar que es posible hablar de “oído absoluto” para describir la capacidad de ciertas personas para reconocer una nota de forma instantánea o a la habilidad para reproducirla sin necesidad de apelar a una partitura o referencia.