Tipos de pinzas


Una pinza, dice la Real Academia Española (RAE), es una herramienta con extremos que se aproximan para sujetar un determinado elemento. A su vez, el término describe a la terminación de las patas de ciertos artrópodos (como el cangrejo y el alacrán) y al pliego que se cose en la tela para darle una forma específica.

Cuando al vocablo se lo entiende como herramienta de trabajo para cortar, sujetar, prensar o ejercer presión, es posible reconocer múltiples categorías. Hay, por ejemplo, pinzas de punta oblicua y otras de punta recta. En un taller, además, pueden convivir dentro de la caja de herramientas pinzas mecánicas y pinzas de cierre por acodamiento, entre otras.

Asimismo, a nivel más específico existen las pinzas de laboratorio (las cuales pueden ser de madera, pinzas Fischer, pinzas para crisoles o pinzas de disección, por citar algunas clases de piezas a modo de ejemplo), las pinzas de spaghetti (para recoger la pasta), las pinzas de té (infusor cuyo uso se extendió en el siglo XIX), las pinzas amperimétricas (clase especial de amperímetro que facilita la medición de la corriente en un circuito) y las pinzas ópticas (instrumentos que utilizan rayos láser para proveer fuerzas atractivas o repulsivas).

Cabe resaltar por otra parte que no todas las pinzas poseen significado y/o apariencia similar. En la zona de Véneto, por ejemplo, existe con ese nombre un dulce típico de la región, así como Bolonia y Trieste también designan como pinza a un dulce aunque, en este caso, la receta no es la misma.