Tipos de síndromes




Cuando se habla de síndrome se busca sintetizar en un único concepto la presencia de numerosos síntomas asociados a una determinada dolencia, así como también se intenta resumir la existencia de factores o fenómenos varios propios de un panorama o situación específica.

De acuerdo a los expertos en medicina, la noción posee relevancia clínica por describir cuadros vinculados a una enfermedad o padecimiento de un individuo. Si uno profundiza al respecto mediante bibliografía especializada o consulta a un profesional, no tardará en advertir el amplio alcance de este término que, a lo largo de la historia, ha sido utilizado para identificar a múltiples problemas que afectan el bienestar del ser humano, ya sea durante toda su vida o bien por un periodo en particular.

Como son muchos los síndromes contemplados por el ámbito médico, en esta oportunidad trataremos de marcar algunas diferencias entre ellos a fin de demostrar que no todos los síndromes presentan idénticas particularidades.

En este contexto, hay que decir por ejemplo que hay síndromes que se traducen en discapacidad de quien lo padece pero otros que se asocian a determinadas creencias o conductas sociales y reciben el nombre genérico de síndrome cultural. Dentro de este último grupo mencionado aparece, por ejemplo, el denominado Síndrome de Kundalini, el cual se caracteriza por síntomas de carácter motriz, psíquico, sensorial y afectivo que experimentan ciertos sujetos que han atravesado situaciones límites o practican meditación o yoga.

Asimismo, hay síndromes como el de abstinencia que se adquieren por tener hábitos perjudiciales para la salud y querer revertirlos por medio de un tratamiento que ayude a frenar la dependencia que se tiene frente a una sustancia (como el alcohol o las drogas).

Ejemplos de síndromes a los que estamos expuestos los seres humanos: síndrome de Down (surgido a partir de alteraciones producidas en el cromosoma 21), síndrome de inmunodeficiencia adquirida (más conocido como SIDA, una enfermedad de carácter viral que debilita al sistema inmunitario) y síndrome de Estocolmo (detectado en varios individuos que, tras sufrir un robo o secuestro, adoptan una postura de entendimiento, comprensión y hasta de defensa hacia sus captores o victimarios).