Tipos de saltos




El vocablo latino saltus es el antecedente que aparece cuando rastreamos el origen de ‘salto’, una palabra que no sólo está asociada con el verbo saltar y sus derivaciones sino también con otras ideas. Si consultamos a la Real Academia Española (RAE), por ejemplo, podremos comprobar que se habla de salto cuando se describe una considerable caída de agua; cuando se desea resaltar una omisión notoria dentro de un texto y cuando se produce un progreso brusco que permite alcanzar niveles más altos de los correspondidos, por citar un caso concreto, en el ámbito laboral.

Aunque citamos varios significados, hay que tener en cuenta que todavía hay muchas otras acepciones que permiten extender el uso de este concepto que adquiere gran relevancia a nivel deportivo por permitir nombrar a múltiples giros, piruetas, movimientos y acciones característicos de la natación, del atletismo y de la gimnasia artística.

Los nadadores, como se puede apreciar con sólo disfrutar un torneo u observar una competencia, suelen asombrar a los espectadores y lucirse ante eventuales jurados con diversas clases de saltos. Hay, entre otros, saltos hacia atrás, para adelante, inversos, hacia adentro, con tirabuzón y algunos para los cuales resulta imprescindible dominar y tener fuerza en las manos a fin de mantener el equilibrio.

Otras expresiones cotidianas que aprovechan la noción por fuera del segmento deportivo: “salto de mal año” (anhelo de una próxima mejor suerte y expectativas depositadas en el año siguiente), “salto de lobo” (para hacer referencia al perímetro de un cerco) y “salto de la garrocha” (el que efectúa el torero por encima del toro).