Tipos de suelos




La superficie de la Tierra, el piso de algunos objetos y el área de una nación son espacios que se definen como suelo. Este término que proviene del latín solum se divide, de acuerdo a sus características físicas y funcionalidad, en distintos tipos.

Una clasificación posible para esta clase de estructura es la de suelo arenoso (no apto para actividades como la agricultura ya que no retiene agua y posee escasa materia orgánica), suelo calizo (territorio seco y árido donde se detectan abundantes sales calcáreas), suelo humífero (de color negro, con cuantiosos niveles de materia orgánica en descomposición), suelo arcilloso (formado por granos finos de tonalidad amarillenta), suelo pedregoso (compuesto por rocas de todos los tamaños y no recomendable para cultivos) y suelo mixto (alternativa que conjuga características de los suelos arenosos y los arcillosos).

Los litosoles, los cambisoles, los luvisoles, los acrisoles, los gleysoles, los fluvisoles, los rendzinas y los vertisoles son, asimismo, tipos de suelo que se diferencian entre sí por sus particularidades físicas.

Cabe destacar que, entre todas las opciones de suelo existentes en la actualidad, también se distinguen los orgánicos (aquel que posee abundante materia, es permeable, esponjoso y fértil), el podzol (típico de climas húmedos y fríos, por lo cual se puede hallar en países como Rusia y Canadá), el chernozem (propio de regiones húmedas con veranos cálidos) y el latosol (frecuente en zonas tropicales como Venezuela y Argentina).

Asimismo, no está demás saber que los ingenieros geotécnicos acostumbran clasificar a los suelos de acuerdo a sus propiedades y usos para la construcción. El Sistema de Clasificación de Suelo Unificado que se utiliza en Estados Unidos, por ejemplo, contempla grupos como los suelos de grano grueso (integrado por arenas y gravas), suelos de grano fino (limos y arcillas) y suelos altamente orgánicos.