Tipos de ojos




La palabra ‘ojo’ proviene del vocablo latino ocŭlus y permite identificar al par de órganos que está presente en el cuerpo de animales y seres humanos. Por la forma que tienen las cavidades oculares (fundamentales para poder gozar del sentido de la vista), es usual además inspirarse en ellos para definir como ojo al hueco o abertura que permite enhebrar hilos en una aguja.

Si ampliamos aún más el alcance de la noción, descubriremos que el espacio para sujetar una tijera con los dedos también se denomina ojo. Lo mismo, con la parte de la cerradura donde se introduce la llave con el fin de abrir o cerrar algo.

En el lenguaje cotidiano, como sabrán o habrán podido advertir al leer el comienzo de este artículo, el concepto se aplica en numerosas ocasiones, por eso hoy hemos querido profundizar al respecto para saber más sobre los usos de este término.

Cuando se hace referencia al ojo clínico, por ejemplo, se busca resaltar la habilidad de alguien para analizar o prever determinadas situaciones. Ojo de buey, en cambio, es la denominación que reciben las claraboyas o ventanales de forma redonda.

De hablar sobre el ojo de un huracán, en cambio, el mensaje puede girar en torno al eje de un episodio conflictivo o bien al espacio que dejan las nubes en el medio de un tornado o ciclón y por el cual es posible apreciar una porción de cielo diáfano.

Asimismo, es posible definir como “ojos de sapo” a aquellas miradas cansadas que se han hinchado por un llanto prolongado o falta de descanso (a veces, también se clasifica así a gente de ojos saltones o prominentes) y como “cuatro ojos” a quienes usan gafas para ver mejor.