Tipos de oficinas




Antes de escribirse ‘oficina’, el vocablo que se utiliza para describir al sitio donde se realiza una determinada actividad laboral se enmarcaba en el latín y se escribía ‘officīna’.

La palabra, que puede hacer referencia al lugar de trabajo tanto de trabajadores públicos como de empresas privadas, abarca a una amplia variedad de instalaciones que se diferencian entre sí por las tareas que se desarrollan en ellas, la cantidad de personas que la ocupan, su infraestructura y las particularidades que posea.

Así, entonces, se puede identificar a las oficinas integradas que forman parte de una misma compañía, a las abiertas (donde hay contacto con el público, los consumidores o los usuarios), a las cerradas (de índole privada) y a las oficinas modernas donde se hace uso de la tecnología.

La denominada oficina ejecutiva, en este marco, es aquella que agrupa a varios departamentos o locales equipados y amoblados por una determinada empresa que pone en alquiler estos espacios para ser utilizados por otras firmas durante un cierto periodo.

Por su parte, la oficina virtual es aquella que no posee un lugar físico debido a que, para minimizar costos, se trabaja de manera remota, con trabajadores que se desempeñan en sus propios domicilios, por ejemplo.

Como se puede advertir, no existe una única clase de oficina y, de profundizar más al respecto, incluso se puede reconocer a las oficinas gubernamentales, las oficinas regionales, las oficinas turísticas, las oficinas móviles, las oficinas temporales, las oficinas comerciales y las oficinas federales, entre muchas otras.