Tipos de nexos




La noción de nexo (del latín nexus) está asociada a la idea de nudo y, en líneas generales, permite hacer referencia a algún tipo de unión o lazo. La gramática, por ejemplo, se vale de este concepto para mencionar a aquellas palabras o partículas que poseen la función sintáctica de enlazar distintos vocablos o construcciones.

Dentro de este conjunto existen varios tipos de nexos, por eso es interesante conocer cada uno de ellos junto a sus características para poder utilizarlos de forma correcta y sacarles el máximo provecho a la hora de construir una frase u oración.

Al respecto, se puede decir que en idioma español existen dos grandes grupos de nexos: los coordinantes y los subordinantes. Cada uno de ellos, a su vez, se subdivide en otras categorías que le aportan mayor especificación y contribuyen, por lo tanto, a reconocer de modo más rápido y con sencillez a cada una de las palabras que nuclean.

Según los expertos en la materia, los nexos coordinantes pueden clasificarse como copulativos, disyuntivos, adversativos, explicativos y distributivos. En cambio, los nexos subordinantes pueden pertenecer a la subordinación sustantiva, adjetiva o adverbial. De este último grupo se desprenden además nuevos nexos porque están contempladas las divisiones de subordinación circunstancial (la cual puede ser temporal, modal o comparativa) y subordinación lógica (que puede definirse en base a sus particularidades como causal, consecutiva, concesiva, final o condicional).

Fuera de esta aplicación, el concepto de nexo permite en la vida cotidiana una utilización asociada a la idea de intermediario ya que, por ejemplo, en una negociación entre dos partes el nexo suele ser un tercero que mantiene buena relación con ambos involucrados y puede, por lo tanto, generar acercamientos y lograr acuerdos.