Tipos de nebulosas




El término en latín nebulōsus ha servido de origen a nebulosa, un concepto que puede ser definido de diversas maneras y utilizado en múltiples contextos.

Por los diversos significados que se le atribuyen, este vocablo puede servir para describir a algo que abunda en la niebla o está cubierto de ella, así como también para hacer mención a algo sombrío o tétrico. Además, en ciertos países puede ser utilizado como sinónimo de incierto, poco claro, confuso o difícil de comprender.

Claro que, a nivel astronómico, la palabra refiere sólo a aquella materia cósmica celeste y luminosa de contorno impreciso que se compone de polvo y gas. Según sean las particularidades de estas nebulosas, es posible clasificarlas de diferentes maneras.

Si son, por ejemplo, acumulaciones de polvo interestelar que se encuentran alejadas de las estrellas y, por lo tanto, no resultan perturbadas por su energía, se las denomina nebulosas oscuras o nebulosas de absorción.

En cambio, si reflejan la luz de estrellas cercanas y están compuestas por los residuos del gas que ha originado a esos cuerpos, se las conoce bajo el nombre de nebulosas de reflexión. Asimismo, si se trata de un conjunto influido por la intensa radiación ultravioleta de las estrellas calientes más cercanas, se la define como nebulosa de emisión.

De profundizar más en la noción de nebulosa, es posible también reconocer a la nebulosa protosolar (disco de acrecimiento en el cual se formó el sistema solar), a la nebulosa bipolar (caracterizada por su simetría axial y su apariencia de dos lóbulos) y a la nebulosa difusa (término general que agrupa a las nebulosas iluminadas), entre otras.