Tipos de fracturas




La fractura (del latín fractūra) está entendida como la acción o el efecto de fracturar, es decir, de romper o quebrar algo con violencia, ya sea con intención o de modo involuntario.

A lo largo de su vida, el ser humano (así como también ciertas especies de animales) está expuesto a golpes y a accidentes que pueden llegar a provocar la fractura de alguno de sus huesos.

Si se produce un impacto violento y la fuerza recae en el hombro o en la mano, puede ocurrir una fractura de clavícula, un problema que afecta principalmente a lactantes y niños por la debilidad ósea. En cambio, si se detecta una fractura en el cartílago de crecimiento durante la niñez o adolescencia, se habla de epifisiólisis.

También existen las denominadas fracturas de Colles (localizada en la zona de la muñeca y caracterizada por una rotura de la porción distal del radio) y la fractura de Essex Lopresti (tipo de fractura que se produce a nivel del antebrazo, similar a la fractura de Galeazzi y a la llamada fractura de Monteggia). La fractura de Jefferson (lesión en la zona del atlas) y la de Maisonneuve (fractura espiroídea del tercio proximal de la fíbula) son otros inconvenientes enmarcados en el diagnóstico de fractura.

En este marco, es posible además hallar casos de fractura de cadera y de húmero, así como también problemas de fracturas expuestas, las cuales se distinguen por surgir tras un traumatismo intenso y exhibir una herida de los tejidos blandos entre el hueso afectado y el exterior.