Tipos de discriminación




La acción y el efecto de discriminar (excluir a alguien o algo por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.) se conoce como discriminación.

Para que una conducta se considere discriminatoria, se tiene que hacer evidente una segmentación. Del mismo modo, cuando la discriminación afecta a materiales o prendas de vestir, por citar ejemplos, debe notarse algún tipo de diferencia entre ellos, ya sea por género o por antigüedad, entre otros.

En una sociedad, la discriminación puede estar motivada por el género (fenómeno también conocido como sexismo que se basa en la creencia de que uno de los géneros es superior al otro), por la orientación sexual (segregación cada vez más combatida a nivel internacional a través de leyes y reglamentaciones que buscan otorgarle a los homosexuales los mismos derechos y beneficios que poseen los heterosexuales), por la religión, por el idioma, por las ideas políticas, por la raza o por la nacionalidad. Asimismo, es frecuente detectar casos de discriminación por discapacidad (incluso, sin que intervenga un ser humano de forma directa ya que, desafortunadamente, aún muchas ciudades no están adaptadas a nivel infraestructura para facilitar los traslados de los minusválidos), por clase social y hasta por edad en el ámbito laboral.

Como resulta evidente, son muchos los alcances y las motivaciones del acto de discriminar, aunque también es necesario tener presente que, entre todas esas clasificaciones, existe la llamada discriminación positiva, la cual proporciona protección de carácter extraordinario a sectores excluidos con el fin de conseguir su absoluta integración social.