Tipos de crónicas




Si uno consulta a la Real Academia Española (RAE) para averiguar la definición de crónica no tarda en advertir que este vocablo tiene dos orígenes en latín y varios significados.

De hacer referencia al término que deriva de chronĭca, lo correcto es informar acerca de una historia donde se mantiene un orden cronológico o bien presentar un artículo periodístico sobre un tema de actualidad. Distinto es el caso de la crónica surgida como chronĭcus, para el cual se acepta la versión en masculino (crónico) y se lo reserva a la descripción de una dolencia, situación o vicio de larga duración. Ejemplos: “Agustina padece una enfermedad crónica”, “Los cortes de luz son un problema crónico en esta ciudad”.

Ahora que ya hemos mencionado las diferencias entre una y otra crónica, resulta interesante brindar más precisiones sobre estos conceptos. Sobre las crónicas literarias, por ejemplo, se puede decir que sus contenidos e idiomas determinan en qué categoría deben ser incluidas, ya que hay crónicas históricas, crónicas policiales, crónicas deportivas, crónicas en español, crónicas en francés, crónicas en italiano y crónicas en inglés, entre muchas otras opciones.

Más allá de las particularidades de cada crónica, si uno busca en la literatura alternativas de lectura donde esta palabra esté presente (aún cuando la obra no se defina como crónica sino que esté enmarcada en otros géneros), podrá hallar propuestas como “Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez, “Las crónicas de Narnia” de C.S. Lewis y “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury.