Tipos de torturas




El origen del concepto de tortura se halla en el vocablo latino tortūra. Hoy en día, la noción en español se emplea en múltiples contextos para hacer referencia a los métodos de presión (ya sea física o psicológica) que se llevan a cabo para castigar o lograr que alguien confiese algo que pretende esconder. A lo largo de la historia, como recordarán muchos de ustedes, numerosos individuos perdieron la vida tras ser objeto de torturas y abusos varios que aún hoy permanecen en la memoria colectiva como símbolo de horror.

La noción de tortura consiste en una práctica asociada a la idea de tormento que puede desarrollarse gracias al uso de maquinarias e instrumentos (como las llamadas uñas de gato o el submarino) o bien por la aplicación de fuerza física, sin importar si el individuo ha dado, o no, su consentimiento para semejante acto de crueldad. Al respecto, conviene aclarar que a veces se aprovecha la tortura en el marco de una conducta sadomasoquista entre integrantes de una pareja.

A raíz de la existencia de numerosas formas de tortura, resulta interesante mencionar que además de las torturas de índole psicológica (como lo es la denominada gota china, un sistema que propone inmovilizar a la víctima y hacerle caer una gota de agua sobre su frente cada pocos segundos) hay, por ejemplo, torturas farmacológicas (basadas en la aplicación de sustancias psicotrópicas) y torturas taurinas (aquellas que generan sufrimiento en los toros que son parte de sangrientas celebraciones populares), entre muchas otras.