Tipos de precios




El término precio deriva del latín pretĭum y, según la Real Academia Española (RAE), se lo entiende tanto como el valor pecuniario en que se estima algo así como también como el esfuerzo, pérdida o sufrimiento que debe soportarse para conseguir algo.

Si bien no todos los precios suponen el abono de dinero, por lo general se miden con las unidades monetarias que rigen en el país donde se los estipula. Además, de acuerdo a las características que presente el monto fijado y la finalidad que persiga el hecho de ponerle precio a algo, se puede hacer referencia a distintas categorías relacionadas a la formación de precios.

Está, por ejemplo, el precio de afección (el cual supone la elevación del precio ordinario por el afecto o naturaleza especial que pueda tener un objeto que su dueño pone a la venta) y el precio de eficiencia (aquel que corresponde al precio específico con que una sociedad valora a un determinado producto pero teniendo en cuenta los beneficios netos indirectos), aunque las opciones no se limitan a las mencionadas.

Según los expertos en cuestiones comerciales y económicas, hay además precios de lanzamiento (valor bajo en relación al precio de mercado que se le pone a un producto cuando se lo presenta e intenta posicionarlo frente a los consumidores), precio de mercado, precio natural, precio público, precio recomendado de venta al público, precio sombra, precios constantes, precios corrientes y precios de transferencia, por citar otras formas de medir el valor de un bien y/o servicio.