Tipos de poleas




Una polea (término que deriva del francés poulie) es una máquina que permite transmitir una fuerza. Consiste en una rueda acanalada en su borde que posee un cable o cuerda que se pasa por un canal y permite no sólo cambiar la dirección de movimiento de ciertos mecanismos sino también reducir la magnitud de la fuerza que se necesita para mover un peso.

Según su estructura, la complejidad del sistema o las características específicas de cada polea, estas piezas pueden catalogarse de distintos modos. Para aportar mayor información al respecto y facilitar el reconocimiento de cada clase de polea, a continuación describiremos las distintas versiones que se pueden encontrar en materia de poleas.

De ser una que no cambia de sitio y posee la resistencia en un extremo de la cuerda, por ejemplo, se la define como polea fija, pero si es móvil y la resistencia permanece sujeta a la armadura del sistema, entonces se la conoce como polea movible.

Si funciona de modo independiente, asimismo, se la individualiza como polea simple, aunque también existen las poleas compuestas que permiten elevar grandes pesos sin demasiado esfuerzo.

Cabe resaltar que dentro del último grupo mencionado es posible hallar a los llamados polipastos, un sistema compuesto por máquinas fijas y otras móviles que poseen un número arbitrario de poleas.

Las alternativas se completan con las llamadas poleas de ojo, las poleas de eje y las poleas locas (aquellas que forman parte de un sistema de transmisión y giran libremente sobre su eje).