Tipos de orejas




Muchas especies de animales, incluida la humana, tienen orejas. Esta palabra, procedente del vocablo latino auricŭla, permite hacer referencia a la única estructura visible de todo el pabellón que conforma al oído.

Los canes, por citar un caso en particular, tienen la costumbre de mover sus orejas de acuerdo a la dirección en la cual haya detectado un sonido. El hombre, en cambio, no suele desarrollar esta habilidad de realizar movimientos voluntarios en su par de orejas.

De profundizar en este concepto es posible hallar desde diferentes apariencias de estos órganos (hay orejas puntiagudas, orejas pequeñas, grandes, rojas, etc) hasta varias definiciones que no guardan relación con el sentido del oído.

Una oreja, en ciertos contextos, puede ser la lengüeta o parte de algunos zapatos o zapatillas que permite calzar bien la pieza y mantenerla sujeta a cada pie. Asimismo, hay componentes de herramientas que también se definen como orejas, la misma denominación que se acepta para las manijas o mangos de una fuente o pieza de vajilla. En el lenguaje musical, en cambio, aparece identificar al fragmento de clavija que hay que sujetar con los dedos en ciertos instrumentos del grupo de las cuerdas cuando se necesita girar los tornillos.

Ya como parte de una expresión, es posible encontrarla en ideas como oreja de fraile (tal como se conoce a una planta), oreja marina (nombre común de un molusco) y oreja de abad (para identificar a una fruta que se cocina tras darle la apariencia de una delgada lámina u hojuela), entre muchas otras.