Tipos de interés




El interés, dice la Real Academia Española, es un término que hace referencia a un provecho, utilidad o ganancia, aunque también admite significados económicos o contables al ser el lucro generado por el capital y sociales al ser la inclinación humana hacia un objeto, individuo o situación.

Cuando el concepto es entendido como el índice que se utiliza para evaluar la rentabilidad de los ahorros o el costo de un crédito, puede existir un Tipo de Interés Nominal (TIN) basado en el porcentaje aplicado al ejecutarse el pago de intereses y una Tasa Anual Equivalente (TAE), para calcular la ganancia al final de un periodo. El Tipo de Interés Real o Ajustado (TIR), por su parte, es el que muestra a través de porcentajes qué grado de rentabilidad obtendrá quien realice una operación de crédito.

También existe en este rubro el llamado interés simple, el cual se caracteriza por surgir del capital inicial de una inversión. Asimismo, el interés abierto es entendido como el número total de contratos a futuro que no han sido cerrados o bien al número de órdenes de compra que surgen antes de que el mercado accionario inicie una sesión.

El sector se beneficia además con el interés minoritario, el interés máximo convencional, el compuesto (aquel que se identifica por ser un interés de un capital al cual se le suman réditos para que produzcan otros), los intereses a proporción (división de los pagos que se hacen a cuenta de un capital que genera intereses), los denominados intereses a prorrata (cuenta que, en otros tiempos, se llevaba a cabo en la Contaduría para averiguar el débito que producirían los intereses en un determinado día) y los intereses de demora (aquellos que debe abonar el deudor moroso), entre muchos otros.