Tipos de carga


Una carga, dice la Real Academia Española (RAE), es una cosa que hace fuerza sobre otra y que puede ser transportada, de acuerdo a sus dimensiones y peso, sobre los hombros de un ser humano, el lomo de cualquier animal, una determinada estructura o a través de toda clase de vehículos.

En otros contextos, de todas formas, el concepto adquiere otras acepciones y se entiende, por ejemplo, como el impuesto o tributo vinculado a una propiedad o a un estado y al uso que se hace de ellos (como sucede con las cargas sociales, familiares y fiscales). Una carga, además, puede ser un ataque o embestida realizada por policías a quienes alteran el orden público; una cierta cantidad de granos; el repuesto de un utensilio o dispositivo cuyo contenido se agota de forma periódica como sucede con la carga de una batería o bolígrafo; un número concreto de sustancias explosivas que se ponen en armas de fuego; una obligación propia de determinados empleos, oficios u organismos y una unidad de medida aplicada a productos forestales como leñas y frutos.

Existen, por lo tanto, múltiples clasificaciones para este concepto que se presenta como carga abierta cuando se trata de una embestida al arma blanca en formación espaciada y en carga aragonesa si se trata de una de tres quintales.

También hay cargas catalanas, otras de tipo cerrado, cargas concejiles, cargas huecas y cargas de aposento, así como cargas de justicia, cargas eléctricas, cargas elementales, cargas mayores, cargas menores, cargas peligrosas, cargas reales, cargas personales, carga a granel, carga de color y cargas de pago, entre muchas otras.