Tipos de ultrasonido




La palabra ‘ultrasonido’ se reserva para identificar al sonido u onda sonora que no consigue ser detectado por el oído del ser humano debido a su elevada frecuencia.

A partir de estas ondas se han desarrollado técnicas que resultan útiles en numerosos procesos industriales y otras más específicas que, por las ventajas que ofrecen, han generado grandes avances en el campo de la medicina.

Entre la amplia variedad de ultrasonidos que se suelen aplicar sobre determinados pacientes para confirmar algún diagnóstico o determinar el nivel de daño sufrido en ciertos órganos aparece el moderno ultrasonido 3D, una herramienta que por lo general se aprovecha en casos de embarazo para lograr imágenes del feto en tres dimensiones.

El denominado ultrasonido Doppler, en cambio, es un estudio que tiene como fin examinar la zona cardíaca (el cual, de acuerdo a lo solicitado por cada especialista, puede llevarse a cabo a color, con energía o ser de tipo espectral), mientras que el ultrasonido focalizado de alta intensidad (más conocido como HIFU, sigla formada a partir de la expresión inglesa High Intensity Focused Ultrasound) se destina al proceso no invasivo basado en la destrucción de tumores tanto benignos como malignos.

También hay otra clase de ultrasonido, el pélvico, que hace foco en la zona del abdomen y la pelvis. En este contexto, existen tres posibilidades: que el médico solicite para su paciente un estudio de ultrasonido pélvico de tipo abdominal, que a las mujeres las someta a un estudio transvaginal o intravaginal o que a los hombres los examine a partir de los resultados de un ultrasonido rectal.