Tipos de radiografías




El concepto de radiografía se utiliza en general para hacer referencia a un estudio médico que consiste en valerse de los rayos X para hacer fotografías del interior de un organismo, aunque es habitual que el término sea empleado en cualquier ámbito para dar cuenta de una descripción o análisis detallado.

Si bien los profesionales de la salud para confirmar un diagnóstico o evaluar una lesión pueden solicitar radiografías de distintas partes del cuerpo, el exámen por rayos X más común es la radiografía de tórax. Este estudio no invasivo permite captar la imagen del corazón, los pulmones, las vías respiratorias, los vasos sanguíneos y la columna vertebral del paciente.

Otro recurso desarrollado con frecuencia es la radiografía intrabucal, un estudio que le permite a los odontólogos establecer diagnósticos dentarios y peridentarios, así como también sirve para observar detalles del macizo maxilofacial. De no llevarse a cabo en el interior de la boca pero registrar la misma zona, se la denomina radiografía extrabucal y, en función de sus características y el área que retrate, se la puede definir como extrabucal frontal, lateral o digital.

Claro que, más allá de las mencionadas, hay otros tipos de radiografías que se suelen indicar (como la de cráneo, cadera, hombros) y otras que nada tienen que ver con la medicina o los órganos del cuerpo humano sino con un retrato exhaustivo de un determinado asunto. Ejemplos: “Esa obra constituye una excelente radiografía social del siglo XVIII”, “El científico trazó una radiografía precisa sobre la situación ecológica en la región pampeana”.