Tipos de pulsos




El pulso es el latido intermitente de las arterias que, por lo general, se percibe con mayor intensidad al tocar la muñeca de un ser humano. Por fuera de este significado que se le atribuye desde tiempos remotos, el término hace referencia a la firmeza o seguridad manual para llevar a cabo acciones que requieren precisión, así como también al tiento o cuidado en un negocio. La Física, asimismo, emplea la noción de pulso para describir a una variación corta e intensa del valor de una magnitud.

Cabe resaltar que cuando se maneja el vocabulario propio de la medicina, el concepto adquiere una mayor profundidad y exactitud ya que los profesionales que se encargan de analizar la salud de las personas y establecer en base a los síntomas de sus pacientes un diagnóstico manejan expresiones algo complejas de entender por el común de la gente.

Ellos, por ejemplo, hacen referencia al pulso alternante si se trata de pulsaciones arrítmicas donde se alternan latidos débiles y fuertes. Si se detecta una expansión arterial en anchura que es mayor a la normal, entonces pueden hacer referencia al pulso ancho, mientras que determinarán un pulso arrítmico si hay un ritmo irregular o intensidad diversa en las pulsaciones. Pulso filiforme, pulso lleno, pulso saltón y pulso sentado son otros de los términos que manejan.

Ajenos al contexto médico se pueden encontrar a los pulsos electromagnéticos, a los pulsos telefónicos y al pulso que marca el ritmo musical. También, a la conjugación en primera persona en tiempo presente del verbo pulsar (sinónimo de apretar): “Si yo pulso este botón, la puerta se abrirá inmediatamente”.