Tipos de necesidades educativas especiales




Todo individuo en proceso de formación (sea niño, adolescente, adulto o anciano) necesita como respaldo un programa integral que no se limite a abarcar contenidos académicos sino que incluya, además, cuestiones relacionadas a la contención, la estimulación, el acompañamiento y el afecto por parte del educador y el entorno familiar del estudiante. Si algo de esto falta, es probable que surjan dificultades y hasta, en ocasiones, que se interrumpa o se imposibilite el aprendizaje.

Claro que no todas las circunstancias son iguales: hay personas que, por su historia, sus particularidades físicas y/o mentales o realidades que las condicionan requieren un trato diferente al común de la gente. De ahí que las metodologías de carácter pedagógico tengan que ser adaptadas para estos casos donde se evidencian necesidades educativas especiales.

Cabe resaltar que la imposibilidad de adaptarse al ámbito escolar tradicional puede estar provocada por múltiples factores (problemas psíquicos, discapacidades motrices, carencias culturales, alteraciones emocionales, trastornos de comprensión o hiperactividad y conflictos familiares, entre otros) y ser de raíz permanente o temporal.

Frente a esta amplia variedad de causas, por lo tanto, se deben establecer estrategias puntuales para lograr avances en quienes, por ejemplo, no logran asimilar idiomas, reflejan inconvenientes de tipo comunicativo o no adquieren buenos hábitos de convivencia. Como se puede apreciar, existen muchas clases de necesidades educativas especiales, las cuales pueden relacionarse a asuntos curriculares de ciertas áreas (como matemática o lengua) o bien a cuestiones más complejas vinculadas a la sociabilización del sujeto, sus limitaciones físicas y/o su evolución personal.