Tipos de fachadas




Se define como fachada al paramento externo de un edificio, aunque a nivel general el concepto se utiliza para hacer mención a la parte principal y/o delantera de una construcción arquitectónica.

Además de cumplir una función estética, una fachada debe ser impermeable y actuar como aislante térmico y acústico. Claro que a la hora de diseñarlas y construirlas existen en la actualidad distintas opciones que permiten establecer diversos tipos de fachadas para adaptarse así al estilo arquitectónico que se desea para la obra.

Si no contribuyen a estabilizar la estructura, poseen poco peso, no garantizan protección frente a ruido y temperatura, son rápidas de instalar y permiten la entrada de luz, se las denomina fachadas ligeras y su uso se reserva a la construcción de rascacielos y múltiples espacios públicos. En cambio, si se trata de una fachada tradicional, ya sea de ladrillo a la vista, de piedra o de madera, se la define como pesada. Dentro de este grupo se enmarcan las fachadas trasventiladas (similares a los muros cortina) y las fachadas prefabricadas (compuestas por módulos de pared que se ensamblan durante la obra).

A diferencia de las fachadas a las que se les da un uso residencial, las fachadas que se diseñan para establecimientos comerciales deben ser vistosas y originales ya que actúan como una especie de “carta de presentación” del local. En ella, además, suelen centrarse iniciativas con fines promocionales y publicitarios, razón por la cual debe ser atractiva, funcional y de buena calidad para captar la atención de eventuales clientes y causar en ellos una buena impresión.